Apostasía

22 de julio de 2017

1 Reyes 11

Entonces Jehová dijo a Salomón: “Por cuanto has obrado así, y no has guardado mi pacto y los estatutos que yo te mandé, te quitaré el reino y lo entregaré a tu siervo” (1 Reyes 11.11/ RV 95).

1 Reyes 11 narra la decadencia del reino de Salomón qué, buscando poder, hace alianzas con otros pueblos y le es infiel a Dios. Era común en los reyes de la antigüedad hacer alianzas a través de casamientos para afianzar su poder, pero las tradiciones legales judías prohibían los matrimonios con mujeres extranjeras porque los reyes terminaban adoptando los valores de otros pueblos.  A pesar de ello Salomón se casa con muchas de ellas, buscando hacer alianzas para aumentar su poderío.  Aunque se  menciona que fueron ellas las que llevaron a Salomón a adorar a otros dioses, esto no quita la responsabilidad del rey que también  hizo templos a ellos (11.4-10). También demuestra que Salomón amó demasiado el poder, muestra la debilidad de su carácter al dejarse influenciar por otros valores, y deja ver su infidelidad  a Dios.

Es Salomón quien rompe el pacto con Jehová. Ante esto, Dios le revela las consecuencias de sus actos:  el reino en manos de su heredero se dividiría en dos (Norte y Sur).  Pero Dios, que es cónsono con su valores y sus promesas, dejaría que una tribu fuera gobernada por su hijo (11.11-13).  El reino de Salomón sigue decayendo y se levantan varios enemigos contra él: Hadad el edomita, Rezón rey de Siria y  Jeroboam hijo de Nabat (siervo de Salomón) el cual gobernará 10 tribus de Israel según profetizado por el profeta Ahías (11.29-39).  El rey Salomón luego de 40 años de gobernar fallece y asciende al trono su hijo Roboam.

Dios en su amor se revela a la humanidad para hacer pacto. El Señor es fiel y espera que cada uno de nosotros los creyentes también lo seamos.  Dios es el mismo siempre y no cambia sus valores;  es responsabilidad nuestra seguir sus mandamientos y vivir en obediencia a Él hasta el final de nuestros días.    

Oración

Gracias Dios por tu fidelidad.  En medio de las tentaciones y debilidades ayúdanos a no sucumbir, a estar firmes para no caer en tentación y mantenernos ligados a Ti. Que podamos acabar la carrera de la vida habiendo guardado la fe en Ti (2Ti 4.7-8).  Por Jesús nuestro Salvador te lo pedimos, Amén.